Esos corazones, esas miradas, esos rayos que te pulverizan en un solo instante… Son esos ojos que te miman, esos ojos que te aprecian. Esos ojos que compartirían la tierra si es de comer, el agua si es de tomar, el veneno si has de morir, la vida si has de nacer.
Esos roces, esas caricias…Es su cuerpo, firme y esbelto, que un fino viento de costado volvería exquisito su atractivo. Ese cuerpo fibroso y natural, que la ciudad de plástico reclama detrás de los escaparates. Ese cuerpo despierto, en busca de mas senderos, en busca de la luz, como de la oscuridad, en busca al fin…
Esos hechos, esas hazañas…Son sus ganas de seguir, sus ganas de no interrumpir el camino con obstáculos menores, que desde una mala perspectiva asemejan ser grandes barreras, y en realidad son cisnes de papel, que volaran solo si les das impulso. Sus ganas de seguir, que genera alegría, regocijo y coraje en los demás…
Esos pasos, esas huellas…Son solo raíces que nos conectan a la tierra, para seguir comunicados, para ser eternos, para ser montaña y viento…eternos…